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AGENDE UNA CITA

¿QUÉ NOS PUEDEN DECIR LOS CIBERATAQUES DEL PASADO SOBRE EL FUTURO?


En 1988, Robert Morris, un estudiante de Harvard movido por la curiosidad, le demostró al mundo que el Internet no estaba exento de sufrir ataques. 

Este chico, queriendo saber cuántas computadoras había conectadas a la red, diseñó un programa (conocido actualmente como gusano) que le permitió acceder a parte de esta información. 

Este programa, llamado The Morris Worm, tenía la particularidad de infectar varios archivos de las computadoras a las que ingresaba, copiarse en emails e infectar a los receptores, dando como resultado servidores saturados. 

En 1988, había pocas personas con computadoras y aún menos con acceso a Internet. El gusano pudo ser contenido rápidamente y aunque Morris nunca tuvo intenciones de robar información de terceros, su programa le dejó una gran lección al mundo. 

Su curiosidad llevó a la creación de firewalls y medidas de ciberseguridad que dejaron a las computadoras protegidas por la próxima década. 

Con el tiempo se tomó más conciencia en el tema y el concepto se desarrolló aún más, a la par de los ataques que iban proliferando al pasar los años. 

Hoy día hay millones de computadoras y otros dispositivos conectados a la red (IoT) que son propensos a sufrir ataques o ser medios de propagación de diferentes malwares cada día más sofisticados.  

A continuación te presentamos las lecciones que nos dejaron los ciberataques del pasado.

Las amenazas no son nuevas: La mayoría de las violaciones de seguridad suceden porque algunos programas tienen alguna vulnerabilidad que no tarda en ser detectada por sus mismos desarrolladores. 

Los atacantes actúan rápido y utilizan métodos sencillos como virus trojan o gusanos para infiltrarse en los dispositivos. 

 Las actualizaciones, usualmente, se encargan de cubrir estas vulnerabilidades por lo que no instalarlas rápidamente podría dejarte expuesto a ataques. 

Reportar las vulnerabilidades ayuda a contener ataques: La rápida respuesta de usuarios al reportar problemas en programas resulta en la confección de parches o bien actualizaciones que permitan estar más protegido. Entre más rápido se haga la detección, menos ataques se harán efectivos. 

El tema es tan importante que algunos países están empezando a multar a empresas que no reportan vulnerabilidades en las primeras 72 horas después de lanzar softwares nuevos.

Pagar por recuperar tus datos sigue siendo un riesgo: Los ataques de ransomware cada vez proliferan más. 

Muchas veces las víctimas pagan el dinero solicitado y sus archivos no son devueltos o bien los datos quedan perdidos para siempre. 

De igual forma, el cumplir con las demandas de los ciberatacantes les da aliento para continuar con estas violaciones a otros sistemas. 

Los ciberataques no discriminan: A los hackers no les interesa el tipo de empresa ni el tamaño de la misma, mientras puedan acceder a información valiosa y sacar lucro o provecho de ella, lo harán. 

La precaución es clave: Pensar “esto nunca me pasará” no es una opción viable. El IoT ha hecho posible que los ataques florezcan y los mismos seguirán creciendo a medida que pase el tiempo.

Es momento de tomar acción y prevenir en la mayor medida posible los ataques. De igual forma, saber qué hacer para contener uno es crucial.

El Morris Worm, si bien no estaba destinado a realizar fechorías, fue la base de la mayoría de malwares que actualmente circulan en Internet. 

La tecnología actual ha hecho posible desarrollar mejores herramientas para realizar los ataques y nadie está 100% a salvo de ellos. 

Es deber de toda empresa mantenerse al día ante los diferentes ataques hechos alrededor del mundo, con el fin de aprender a evitar los errores cometidos en el pasado, previniendo así que la historia se repita. 

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